Aprender inglés, como cualquier disciplina, representa una gratificación. El cerebro humano está diseñado para premiar el aprendizaje de nuevas habilidades y esto, en últimas, hace del proceso algo agradable. El problema comienza cuando adquirimos hábitos equivocados: el cerebro igual premia ese aprendizaje erróneo.
¿Cómo garantizar un aprendizaje más preciso? A través de personas que han vivido inmersas en el idioma toda su vida y que saben cómo usarlo.
El lenguaje es cultura
Cuando aprendemos a hablar inglés, también estamos adquiriendo algo de la cultura. La gramática, la ortografía y la sintáxis, sorprendentemente, son guías que nacen del uso que se hace del lenguaje, no normas impuestas por alguna institución. Más que regular, la estructura del lenguaje establece un lugar común en el que los mensajes se hacen entendibles.
Una persona que ha estado inmersa en el inglés toda su vida, que piensa y vive el mundo a través del filtro de su lenguaje puede transmitir no solo una serie de normas. Un profesor nativo está en capacidad de compartir una información que no viene solo de la academia sino de la vida diaria.
Un desafío adicional.
Como se mencionó al comienzo de este artículo, el cerebro premia el aprendizaje de nuevas habilidades. Es más, mientras más desafíos implique este conocimiento nuevo, más grande será la retribución y el conocimiento, más duradero.
Aprender inglés de alguien que no está familiarizado con nuestro idioma aumenta el reto, pues nos obliga a entender la información sin la posibilidad de traducir inmediatamente y contextualizar los datos en español. De esa forma, nuestro cerebro se va acostumbrando a PENSAR en inglés, la clave del aprendizaje.
Higiene idiomática
Una de las mayores preocupaciones de los estudiantes de inglés es el acento. Muchas personas creen que, sin un acento correcto, el aprendizaje es inútil. Horas y horas invertidas en aprender a pronunciar la “r” inglesa y repetir parlamentos enteros de películas… para olvidar todo lo aprendido en clase.
El idioma está hecho de varios aspectos. El mejor ejemplo que podemos tener de su uso viene de quienes lo han hablado toda la vida y han estudiado su funcionamiento.
En conclusión
No está de más decir que todo docente profesional está en capacidad de impartir la misma información a un grupo de manera competente y pedagógicamente efectiva. Sin embargo, hay información que no está en los textos guía y que se puede adquirir de manera efectiva con profesores nativos.
De nuevo, no existe una sola forma de aprender inglés, pero algunas son más efectivas que otras.