Es una historia común a muchas personas que han tratado por todos los medios de finalizar un curso de inglés.
Una persona ingresa a un curso de idiomas, paga una cuantiosa suma y comienza a asistir a sus clases. Al comienzo cumple con los requisitos del programa, interactúa con sus compañeros y avanza niveles a un ritmo normal. Después de un tiempo, comienza a ralentizar su proceso, a notar dificultades, a sentirse torpe y la comunicación con su grupo se rompe. Al final desiste, hasta que la sensación de haber dejado algo a medias vuelve. El ciclo vuelve a empezar.
Es un problema de motivación.