Estudiar la gramática de un idioma (incluso el nuestro) es aterrador. Los cursos de inglés formales y avalados hacen un énfasis fuerte en su estructura interna . La simple mención de la palabra nos devuelve al pasado, a esa parte poco grata de horas y horas de estudio en las que el idioma aprendido no servía para explicarse a sí mismo.
¿Por qué no nos basta con aprender una lista de expresiones útiles? Mejor dicho: ¿por qué tenemos que estudiar gramática?
La respuesta es muy sencilla: Porque los hábitos que adquirimos son más fuertes que la información que recordamos.
Memoria contra práctica.
Nuestra mente es muy distinta a la de un bebé. Ya tenemos un lenguaje, un montón de referencias y una serie de hábitos que nos permiten comunicarnos con otros y entender sus mensajes. Por eso, las estrategias para estudiar idiomas cambian según la edad.
El problema radica en la terquedad. Aprender inglés requiere estudio y práctica. La gramática, más que una imposición, es una radiografía del idioma: cómo funciona, cómo está conectada cada palabra y cómo se usa. El aprendizaje mecánico de expresiones es un intento obstinado de saltarse estos pasos y reemplazar la práctica.
La gramática como estructura libre
Una de las ventajas de estudiar gramática es que habilidades de comunicación crecen. La práctica hace que la estructura vaya formándose y sea solo cuestión de adquirir vocabulario y buenos hábitos del lenguaje para poner en palabras lo que se está pensando. La gramática deja de ser un montón de reglas para ser una vía a través de la que se llega a los demás.
Memorizar un par de frases útiles es limitarse a lo que se pueda recordar en un momento.
Perder el miedo
La gramática no es el estudio de cómo debería funcionar el idioma: es el estudio de cómo funciona. Muchas expresiones, modismos y palabras en inglés se hacen oficiales a través del uso y todos los idiomas crecen con el uso. Más que memorizar, hay que practicar y comparar lo que se dice con los textos de estudio. Sorprendentemente, todo el tiempo y todos los días, usamos la gramática sin saberlo. ¿Por qué tenerle miedo, entonces?