Con algo de disciplina y muchísimo tiempo libre, es posible aprender cualquier cosa en Internet. Ahora bien, es válido preguntar: ¿podemos confiar en la calidad de estas herramientas?
Si bien es cierto que existen herramientas que resultan útiles mientras se está tomando un curso de inglés. (principalmente durante la práctica), hay una tendencia bastante común en la red que puede ralentizar o echar a perder el esfuerzo hecho:
el auge de los “ciber-expertos”.
Confíe pero compruebe.
Las mismas razones que nos llevan a buscar información en la red pueden ser detrimentales para nuestro proceso de aprendizaje: en Internet, todo el mundo tiene una opinión. Por eso que personas inescrupulosas (o ingenuas, en el mejor de los casos) se presentan como “expertos” o “maestros” en varios temas y hay personas aún más ingenuas que dan estos conocimientos por ciertos.
Para decantar a estos “ciber-expertos”, no hay mejor herramienta que el sentido común y la investigación. Una breve búsqueda sobre credenciales de los métodos ofrecidos en línea puede arrojar resultados reveladores, sean estos buenos o definitivamente pongan en tela de juicio la credibilidad de estas herramientas.
Sin embargo, ¿es buena idea practicar o aprender inglés en Internet?
Una herramienta, no una cura.
Un curso de inglés nos da la capacidad para depurar la información que recibimos de la misma forma que nuestro idioma y nuestra cultura nos ayuda a elegir lo que nos es útil. Nada puede reemplazar el proceso de aprendizaje, son cosas que se desarrollan en el tiempo.
Hay que darle una dimensión justa a las cosas: Internet nos da acceso a distintos medios y pone a nuestra disposición varios canales para comunicarnos con otros, pero no podemos esperar a que toda la información sea legítima o a que todo nos sea provisto en un solo clic.
¿Es buena idea practicar inglés en Internet? Lo es, pero vale la pena ser precavido.