¿Confundido por el título de este artículo? No es una redundancia gratuita. Muchos cometemos el error de tomar cursos de inglés y pasar toda la información a nuestra lengua nativa. Es común ver notas al margen o sobre textos académicos con traducciones o indicaciones fonéticas. Son pequeñas ayudas que nos facilitan pronunciar o recordar una palabra.
Pero también son pequeñas trampas que nos hacemos a nosotros mismos.
Estudiar un idioma no es traducir.
Una traducción es la interpretación que se hace en un idioma de un contenido escrito en otro. Esta, sin embargo, es una destreza distinta a estudiar inglés.
El cambio de código es lo que define la traducción:
• Un contenido toma forma y deja de ser abstracto. Los conceptos se aterrizan en palabras e ideas.
• Estas ideas se plasman en un código
• Este mensaje se vierte en un código distinto.
• Se elije un medio para divulgar el mensaje (oralmente, escrito…)
Este no es un proceso natural para comunicarse en otro idioma. El punto principal de aprender inglés es poder comunicarse DESDE EL INGLÉS MISMO. Es decir, crear una estructura mental que acorte la distancia entre el proceso mental y el fenómeno comunicativo.
¿Cómo estudiar inglés en inglés?
• PIENSE EN INGLÉS. Los cursos de inglés están diseñados para rodear al estudiante de un contexto en el que tiene que generar y entender mensajes en otro idioma. Tanto el vocabulario como la gramática crean una estructura mental que toma un mensaje y construir una oración en inglés. No es un proceso sencillo pero se hace más fácil con la práctica. Lo que nos lleva al siguiente punto.
• PRACTIQUE Y CONSULTE EN INGLÉS. Ya que no se trata de un proceso de traducción, en el que tenemos que pasar una palabra o una frase de un código a otro, un diccionario inglés-inglés nos obliga a entender una palabra en su idioma (y, muchas veces, a consultar otras palabras. De esta forma, los pasos para comunicarse con otros son menos y nuestra habilidad para entender se convierte en una segunda naturaleza.